No se trataba de tener algo caro con tan solo una piedra y un rotulador eramos capaces de dibujar lo mas bonito y lo hacíamos valioso, interesante. Cada tarde en el parque las horas no se basaban en estar sentado en un banco si no corríamos y corríamos para llegar el primero y no ser el tonto, convertíamos cada mañana en algo nuevo, no nos importaba si un día algo salía mal.
No formó parte de los sueños, era la realidad de comenzar a crecer.
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