volviendo a crecer con barbies.

Recuerdas cuando soñábamos con que lloviese y nuestros padres nos ponían botas de agua, saltábamos en los charcos como si se tratase de poder volar, reíamos sin parar. El gran problema no era que un chico no nos quisiera, sino que un día se nos olvidara los tazos o las canicas en casa. 
No se trataba de tener algo caro con tan solo una piedra y un rotulador eramos capaces de dibujar lo mas bonito y lo hacíamos valioso, interesante. Cada tarde en el parque las horas no se basaban en estar sentado en un banco si no corríamos y corríamos para llegar el primero y no ser el tonto, convertíamos cada mañana en algo nuevo, no nos importaba si un día algo salía mal. 

 No formó parte de los sueños, era la realidad de comenzar a crecer.


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