Que cada mirada de cada uno era el reflejo de tus ojos, que soñé con volver a verte y desperté con lágrimas, en la cara, que la vida se llama vida, pero no le encuentro el sentido ahora a la palabra, susurran voces, y se escuchan llantos, abunda el negro, no soy persona y no lo entiendo faltaba, confianza sobraba el orgullo, mil sonrisas en mi cara seriedad en la tuya, como puedo mirar al cielo e imaginarte tan lejos, nunca tuve la suerte de tocar tu corazón pero si me aprendí tu nombre y llegue a poner ese gran significado de que las personas importantes, siempre quedan en la memoria de cada uno de nosotros.
Es ahora cuando comienzo a descubrir entre la vida y la muerte, es ese pum pum que noto dentro de mi cuerpo, se vuelve rotundo, cuando vuelvo a escuchar tu nombre no me queda nada mas que sonreír lo porque allá donde estés mi sonrisa te la dedico, otra persona mas se va sin saber porque ocurre esto, se va con el corazón en la mano y el alma un poco pérdida. Queda una estrella mas en el cielo.
Víctor Perelló Camacho.

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